¿Qué es la diarrea estival?

Los meses de verano suelen traernos unas buenas temperaturas para disfrutar del tiempo libre, pero esto también conlleva algunos riesgos para la salud que debemos tener en cuenta. Y es que la subida del termómetro va ligado a un incremento en la proliferación de determinados organismos en los alimentos, hecho que puede provocar la denominada “diarrea estival”.

Es normal que en verano aumenten los casos de diarrea entre la población, no sólo por la mencionada gastroenteritis estival, sino también porque es una época del año en la que se acostumbra a viajar, lo cual coloca al turista en la posible situación de padecer la “diarrea del viajero” debido al cambio de ambiente y de alimentación. Sin embargo, centrándonos en la propiamente estival, su aparición resulta muy común debido a su origen bacteriano e infeccioso, fácilmente presente en alimentos que no han sido debidamente tratados. Es por esta razón que cuando llega el calor hay que tener precaución con los alimentos que pueden servir de base para el desarrollo de determinadas bacterias o para que adquieran otras capaces de liberar toxinas perniciosas.

veranoLa forma más frecuente de contagio se da, pues, mediante infección bacteriana; un ejemplo de esto serían los alimentos que contienen huevo, a menudo contaminados con la bacteria de la salmonella (de la familia de los enterobacteriaceae). Sin embargo, la gastroenteritis también puede venir dada por la toxoinfección alimentaria, que es cuando un alimento, directamente, se contamina por determinadas toxinas bacterianas, como las del estafilococo. Es necesario evitar la exposición de los alimentos a las altas temperaturas para evitar el desarrollo de estos microorganismos; una correcta refrigeración puede evitar muchos problemas en este sentido.

La diarrea estival resulta especialmente preocupante en niños muy pequeños (menores de dos años) que todavía cuentan con unas defensas muy bajas en su organismo, incapaces de poder combatir su efecto. En estas situaciones, la hidratación controlada (de manera gradual para evitar vómitos) será la primera medida a tomar durante las primeras horas; si la diarrea mantiene su intensidad pasado un día, será necesario consultar a un médico.

En el caso de los adultos sin problemas de salud, los síntomas asociados a la gastroenteritis estival (fiebre ocasional, vómitos) remiten pasado un día o dos, aunque es posible que el malestar se prolongue un poco más, pudiendo alargarse con facilidad hasta los 4-5 días. En cualquier caso, beber mucho líquido, mantener una alimentación adecuada y seguir un tratamiento con antidiarreicos en caso de ser necesario harán remitir la diarrea sin mayores problemáticas; a medida que los síntomas remitan será posible ir regresando a la alimentación habitual.

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