Tomar las 12 uvas de fin de año mejora la funcionalidad del corazón

Esta sí que es una buena noticia para empezar el año. Los primeros gestos que hacemos empezando el año nuevo, son beneficiosos para la salud. Tanto el consumo de las 12 uvas que hacemos con las 12 campanadas como la copa de champán con la que brindamos por el nuevo año representan dos gestos que favorecen el buen funcionamiento de nuestro corazón.

Esto tiene una explicación: la uva es una fruta rica en una sustancia llamada resveratrol, cuya misión en nuestro organismo es aumentar el nivel de óxido nítrico. Esto conlleva una mejora del flujo sanguíneo protege frente al colesterol calificado como nocivo (LDL) y disminuye el ritmo de producción plaquetario.

Mientras el champán, en consumo moderado contiene alto valor en polifenoles y sus efectos positivos para la funcionalidad cardíaca. Los médicos afirman que tomando 2 copas de champán (1 en mujeres) al día favoreceremos el correcto funcionamiento de nuestro corazón, protegiendo las paredes de los vasos sanguíneos.

 

Esto mismo lo podemos escuchar del vino

Tomar las 12 uvas de fin de año mejora la funcionalidad del corazónPero aunque estos dos gestos son bastante beneficiosos para nuestra salud, lo cierto es que el resto de comidas que hacemos sobre todo en estas fechas además de los abusos del alcohol y el tabaco, hacen descender los efectos positivos frente a los negativos.

Se recomienda comer con moderación, evitando en la medida de lo posible los excesos innecesarios, evitar el alcohol y sobre todo el tabaco.

Pero si aún y así hemos caído en la tentación, nos comimos todo lo que pusieron en la mesa y lo que muchos otros se dignaron a llevar, más la copa de después y los postres y repostres, es mejor al día siguiente de plantear una dieta que nos sirva para desempacharnos.

 

La actuación del día después

Tomar las 12 uvas de fin de año mejora la funcionalidad del corazónDespués de la noche vieja, de su suculenta cena, de sus postres, y por supuesto de hacer algo por nuestro corazón tomando uvas y champán, nos levantamos al día siguiente con una sensación de plenitud que nos impide hacer una dieta normal. El consejo es evitar comer si no tenemos hambre, durante al menos el primer día.

En este sentido seguramente el primer día lo pasemos a base de líquidos, tomando agua con frecuencia y a lo sumo algún que otro néctar o jugo. Casi seguro no nos apetezca alimento alguno.

Los días sucesivos será cuestión de ir administrando la alimentación progresivamente dejando los alimentos ricos en proteínas cárnicas y las legumbres para el final por su lenta y difícil digestión en comparación con otros alimentos. Por ello comenzaremos con los vegetales en forma de ensalada, sopas…

Poco a poco iremos recuperando nuestro ritmo normal evitando un proceso más lento. Y hasta el próximo año.

 

 

 

 

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