¿Por qué cultivar Aloe Vera en casa es bueno para tu salud?

Las propiedades del Aloe Vera se conocen desde hace milenios

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Desde hace unos años, y de la mano de los huertos urbanos, vuelve a verse con frecuencia el cultivo de plantas medicinales en las casas. Un poco recordando los “remedios de la abuela”, y un poco asumiendo que en el mundo que nos dejará la crisis, más nos valdrá tener pequeñas soluciones saludables a mano, vuelven a verse en los balcones la manzanilla, la artemisa, el hinojo, o nuevas importaciones como la stevia. Todas ellas tienen aplicaciones útiles para nuestra salud, pero hoy, de lo que vamos a hablar, es de esta planta maravillosa que es el Aloe Vera.

 

Lo primero que debemos decir es que no se trata de un cactus, aunque lo parezca. En realidad, tiene más parentesco con un ajo o una cebolla, ya que pertenece a su misma familia, las liliáceas.

 

Conocida desde hace miles de años, su uso está documentado en la medicina egipcia y la griega, por ejemplo. Y no es de extrañar: quizá sea uno de los vegetales con más propiedades curativas y beneficiosas para nuestra salud.

 

El Aloe Vera es antiséptico y antiinflamatorio. Cuenta con diferentes agentes bactericidas naturales y se sabe que incluso aniquila muchos tipos de virus, con lo cual es un remedio perfecto para cortes, heridas y quemaduras, sobretodo si le sumamos su efecto anestésico. La ventana de la cocina (donde tan habitual es cortarse o recibir una salpicadura de aceite) es un buen lugar donde tener a mano esta planta.

 

La capacidad de penetración de sus jugos es enorme, va mucho más allá de la epidermis, con lo cual puedes usarla para calmar el dolor muscular o incluso el de las articulaciones. También mejora el flujo sanguíneo y destruye tejido nocivo o muerto (caso del pus).

Su cultivo es fácil tanto en interior como en exterior, y tu salud solo puede beneficiarse de tenerla

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Esto en cuanto a su poder sobre la piel y el tejido. Pero también puede consumirse bebida, en forma de te o zumo, e incluso algunos especialistas consumen su pulpa directamente en ensaladas (aunque para eso hay que acostumbrarse al gusto, y comerla con moderación, puesto que es astringente). De esta manera, nuestra salud también se ve beneficiada: mejora la digestión, facilita la labor del hígado e incluso ayuda a eliminar parásitos intestinales, entre otras ventajas.

 

Vistas sus propiedades, se entiende la utilidad de intentar cultivarla en casa. Y lo mejor es que no resulta complicado: es una planta adaptable, que requiere mucha luz, pero tampoco un sol directo en todo momento, y aguanta perfectamente la sequía. De hecho, da más problemas por exceso de riego que por defecto.

 

La reproducción es sencilla: se cortan con cuidado los retoños laterales y se entierra su base en otra maceta más pequeña, con cuidado de no regarla en un par de semanas, hasta que haya cicatrizado su herida y esté lista para crecer. En invierno, hay que vigilar que no sufra temperaturas inferiores a los diez grados. Y fuera de esto, poco misterio más tiene su cultivo: sólo dale luz, déjala crecer, y tendrás siempre a mano una ayuda eficaz para tu salud.

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